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Día de la Madre en Honduras

SE CREA EL “DIA DE LA MADRE”

Decreto Número 32

 EL CONGRESO NACIONAL

CONSIDERANDO: Que es un deber del Estado patrocinar toda iniciativa que propenda a estimular el sentimiento moralizador de que está dando muestras a la mujer hondureña:

CONSIDERANDO: Que la institución del “DIA DE LA MADRE” en toda la República, ha de traer consecuencias saludables de estimable valor moral, por cuando el tiempo que a ello debe consagrarse, ha de fortalecer de manera invariable los vínculos del pueblo hondureño:

POR TANTO: y en uso de la facultad que le confiere el Artículo 92, Atribución Quinta de la Constitución Política,

DECRETA

Artículo 1        Instituyese en Honduras el “DIA DE LA MADRE”, cuya celebración oficial habrá de verificarse en el segundo domingo de Mayo de cada año.

Artículo 2        Facultase al Poder Ejecutivo para que haga las reglamentaciones que sean necesarias para la mayor solemnidad del DIA aquí instituido.

Artículo 3        El presente Decreto empezará a regir desde el día de su promulgación.

 

Dado en Tegucigalpa, en el Salón de Sesiones, a los veinticuatro días del mes de enero de mil novecientos veintisiete. – Tiburcio Carías A., Presidente – Antonio C. Rivera, Secretario. – J. Albir, Secretario.

 Al Poder Ejecutivo. – Por Tanto Ejecútese.

 Tegucigalpa, 25 de enero de 1927.

 MIGUEL PAZ BARAHONA.

Secretario de Estado en los Despachos de Gobernación, Justicia y Sanidad.

JOSÉ MARIA CASCO

Historia del Día de la Madre


 

Poema a la Madre

Marco Baca (Sociedad Literaria de Honduras)

MADRE

Madre, dijo alguien

al llorar en su momento de morir,

pero cuenta no dio,

al sentimiento de vida que ella engendró.

 

Madre dijo otro

tal vez por decir,

Madre dijo aquel

que en su dolor no la quiso conocer.

 

Madre digo yo

a la vida doy gracias y bendito

tu existir, que sin él

hoy no estaría aquí yo.

Himno a la Madre

Letra Augusto C Cuello

Música: Rafael Coello Ramos

 Coro

En el nombre de madre se encierra

La más alta expresión del amor

Porque no puede haber en la tierra

Una imagen más clara de dios

 Solo

Cundo abrimos los ojos inquietos

Al primer resplandor de la vida

Es su pálida faz conmovida

Nuestra dulce y primera visión

Y al entrar al ignoto camino

A su sombra benéfica y santa

Cada espina que hirió nuestra planta

La convierten sus manos en flor.

 

Madre que eres consuelo en el llanto

La esperanza y la fe del camino

Árbol bueno que da al peregrino

El descanso, el abrigo y la paz.

Santifica tu amor de tal modo

Que dios mismo al morir torturado

Sublimó su martirio sagrado

Con tu beso postrero en su faz.

 

Como un culto hoy honduras consagra

A tu gloria inmortal este día

Madre que eres el bien, la alegría,

El amparo, la luz y el perdón.

Que tu excelsa virtud traspasando

El misterio de edades remotas

Se dilata en las cálidas notas

Que palpitan en esta canción.

Poema a la Madre

Marco Baca

(Sociedad Literaria de Honduras)

 

Madre mi madre.

Hace ya tiempo que iluminé tu rostro,

con franca sonrisa, en mi momento de nacer,

que te di alegrías, mientras crecía

y como niño, mi nobleza te entregué.

 

Madre mi madre

que triste pasó el tiempo

que ya en mi edad media,

mis desvaríos de adolescente,

te hicieron sufrir,

en mi locura, casi por completo me olvide ti,

y tu jamás de mi.

 

Madre mi madre

triste nuevamente en el recuento

de los años del ahora supuesto mayor,

te sigo causando dolor… Y tu

con tierna mirada me amas,

me perdonas y me das valor.

 

Madre mi madre,

me pregunto, ahora con ansias,

escrutando mi interior.

¿Qué te he dado?

Sabiendo que la respuesta me avergüenza,

obtiene de mis ojos lágrimas y mucho dolor.

He puesto en tus manos mis vástagos,

argumentando que te acompañan en tu soledad,

cuando ahora se muy bien, que es por el domestico cuidado,

y tu dulce sentir.

He depositado monedas en tus manos,

monedas que compran redención,

olvidando por completo tus desvelos,

y haciéndome sentir señor.

 

Madre mis lágrimas no son suficientes,

mis palabras son pocas,

ahora que quieren enmendar mi error,

pues tus canas blancas, tu mirada y tu semblante,

me enseñan el verdadero amor.

 

Madre… perdón mi madre

no quiero que tomes camino,

pues aun hay tiempo para entregarme a ti

ser yo el que en silencio te cuide,

ser el que apenado por el tiempo,

encuentre como en inicio,

la redención de tu amor.

 

Madre, mi madre… Madre…

que irónico, ahora pido tiempo para cuidarte un momento,

cuando tu  me diste tu vida entera,

y entre desvelo y desvelo, me sigues cuidando madre.

 

Madre mi madre,

se que lo tengo, pero aún así,

dame tu perdón.